jueves, 23 de febrero de 2017

CONSEJOS PARA AFRONTAR EL FRÍO INVIERNO

¿No os pasa a vosotros que cuando llega el frío invierno os ponéis mucha ropa y cuando llegáis a un lugar con calefacción empezáis a sudar?

Frío, lluvia y viento son tres condiciones climáticas propias del invierno a las que conviene prestar especial atención, y especialmente en los más pequeños, ya que son condiciones que pueden poner a prueba sus defensas.

Algunas acciones de fácil ejecución pueden ayudar a afrontar le invierno:

1.Evita el exceso de abrigo en ambientes cerrados o con calefacción, y la falta de abrigo al aire libre. No es conveniente que los niños suden, por lo que ante el frío es mejor vestirle con varias capas, de modo que las puedas quitar o añadir según sea necesario. Gorro con orejeras, guantes, bufanda y un corta-vientos pueden ser muy útiles. 

2. Evita los cambios bruscos de temperatura. El cuerpo se autorregula, adaptándose al frío o al calor. Así que lo mejor es mantener tu hogar templado de forma constante.
 

3. Mantén un nivel de humedad adecuado en casa y en los espacios cerrados... Ventilar las habitaciones para renovar el aire también es una acción aconsejable para mantener un entorno saludable.
 

4. Consigue que el niño se lave las manos cuando llegue a casa, antes de comer y de dormir, y si ha estado jugando con otros niños. Evita que comparta ciertos utensilios con otros niños, como cubiertos, vasos, baberos o toallas.
 

5. Incluye en la alimentación de tu hijo frutas y verduras, especialmente ricas en vitaminas A y C. Si es en forma de zumos naturales, es recomendable que sean a temperatura ambiente. También es ideal tomar caldos y bebidas calientes. Los lácteos también son esenciales para una alimentación equilibrada.

lunes, 20 de febrero de 2017

ESCUCHA ACTIVA

Alguna vez me han preguntado... ¿Por qué te agachas para hablar con tu hija? Yo no conocía lo que era la escucha activa, simplemente lo hacía por inercia, pienso que aunque nuestros hijos sean unos seres pequeños que van creciendo poco a poco se merecen el respeto de podernos poner a su altura para explicar las cosas. 

Como digo, desde hace mucho tiempo, cuando Carlota me quiere decir algo, o sobre todo, cuando tiene una rabieta o está frustrada por algún tema, yo me agacho para ponerme a su altura, que pueda verme la cara, los ojos y me escuche lo que le estoy diciendo. Ella muchas veces me imita y, como no, yo me parto de la risa, porque es tan bonita, inquieta, divertida y sobre todo dulce que es imposible no quererla y querer lo mejor para ella.

Un día salió la noticia de que el Príncipe Guillermo se agachaba siempre que estaba con su hijo, por lo visto, a la prensa inglesa les había llamado la atención este hecho, pues se salta el protocolo, completamente, para poder ponerse a la altura de su hijo y comentar con él lo que ven, y sobre todo que el niño se sienta querido y respetado (la noticia fue esta: Pincha Aquí). Y pensé... ¿por qué le dan tanto bombo y platillo... yo lo hago desde siempre? Claro que yo no soy más que la reina de mi casa, 😅😅😅, así que no es noticia, pero me pareció sorprendente que a día de hoy esto no se tenga tan en cuenta y llegue a ser noticia.

miércoles, 15 de febrero de 2017

MIERCOLES MUDO: RECUERDOS DEL VERANO



lunes, 13 de febrero de 2017

NO SOY UNA MADRE PERFECTA, LO SÉ Y LO CELEBRO

No sé vosotras, pero cuando me quedé embarazada, me dije a mi misma: vas a ser la madre perfecta. Siempre has querido ser madre, sabes lo que no te gustaba de pequeña, sabes lo que necesitabas. No cometerás los errores de otras madres.

Pero llega el día en que nace tu bebé. Primero te sientes abrumada (sea porque llega ese pequeño ser a tu vida que aunque notabas dentro de tí, no llegaba del todo a ser real. Como que  las hormonas te dan una mala pasada y estás al borde de un ataque de nervios), después te sientes feliz y por último, el día que sales del hospital te sientes nerviosa (y si no lo hago tan bien como pensaba? y si la cago? y si no soy esa madre perfecta que has visto miles de veces en la gran o pequeña pantalla?).

Van pasando los días y el bebé y tu os vais habituando a vuestra nueva vida juntos. Poco a poco esa simbiosis que ya existía se hace más fuerte y tu te sientes capaz de muchas cosas. Pero si tienes un trabajo no conciliador (como muchas madres de este bonito país) empiezas con la carrera. Marcar horarios para que cuiden de tu hijo, que si el padre hace un horario de tarde y tu puedes ir por la mañana temprano a  trabajar, que tus padres lo pueden recoger del cole y tu salir a media tarde, corriendo, porque tienes que comprar cosas para la cena o la semana o simplemente papel de culo higiénico que se ha acabado y si no, os  tendréis que limpiar o con papel de cocina o con las toallitas del pequeñajo. Llegas a recoger a tu churumbel, pide teta y se amorra, pero tienes mil millones de cosas que hacer. Así que como puedes coges los bártulos (si uno de tus benditos padres puede te acompaña y así no es tan dura la llegada a casa). Dejas al churumbel, te intentas cambiar mientras le cantas. Preparas el baño y haces la cena, mientras él sigue pegado a la teti o al biberón.

Así día tras día hasta que te das cuenta... no, no soy perfecta. Y ahí es cuando me lo pregunto...

¿Existe realmente la perfección?

viernes, 10 de febrero de 2017

GRANDES ALIADOS EN MI MATERNIDAD. LOS ABUELOS

¡Sí! Por fin llegó el día. Estamos a viernes y hoy se presenta cargadito. Espero acabar la jornada de la mejor manera posible.

Hoy quiero hablar de unos grandes aliados en mi maternidad. Los abuelos. Tengo la gran suerte de tener a mis padres cerca, y cuando digo cerca es a 500 metros. Están a 10 pasos de casa y eso, sinceramente, me salva la vida en cuestión de maternidad.

Ahora que estoy haciendo entrevistas de trabajo, en muchos sitios surge la pregunta... ¿y si tu hija se pone mala? Yo siempre digo que eso no es un impedimento para mi trabajo, pues tengo a los abuelos cerca, muy cerca, y que ya el día a día mi hija pasa más horas con ellos que con sus padres.

Todo esto me ha hecho reflexionar... ¿Cómo se las ingeniaron mis padres, en su momento, cuando yo era pequeña? Mis abuelos estaban a mil kilómetros, ya que vivimos en Barcelona y los padres de mi madre estaban en una aldea cerca de Astorga y los padres de mi padre en una aldea cerca de Ourense. No podías llamar y decir: me han llamado del colegio, dicen que la niña está mala, ¿puedes ir a buscarla?

martes, 7 de febrero de 2017

#MIERCOLESMUDO: CRECIENDO DEPRISA




domingo, 5 de febrero de 2017

NUESTRA ÚLTIMA CRISIS: EL CHUPETE

Para hablaros de este tema os pondré en antecedentes.

Cuando la peque nació, tenía claro que no quería darle el chupete hasta que la lactancia materna estuviera establecida. Había leído varios artículos y todos y cada uno de ellos así lo recomendaba. Por si acaso, mi marido me dijo que llevara uno de los que nos habían regalado en alguna cesta para embarazadas, así que lo hice, sin intención de utilizarlo.

Nació la peque (por si queréis leer como fue mi aventura os dejo los tres post sobre ello: Primero. Segundo. Tercero) En cuanto nació esta personita diminuta intenté que la lactancia fuera lo mejor y aunque los consejos de las enfermeras, supongo que eran con buena intención, ninguno de ellos me ayudó. Incluso una de ellas me cogió el pezón y me lo pinzó con sus dedos para decirme que tenía muy poco pezón y que al final necesitaría un elemento para sacarlo hacia fuera (ya os hablaré un día sobre esas cosas inútiles que compramos las mamis primerizas). Como veía que no terminaba de engancharse, no quería darle el chupete. Quería que se acostumbrara a mi, a mi olor y a mis pezones lo más posible.