martes, 31 de marzo de 2015

MI CONCILIACIÓN LABORAL. VUELTA AL TRABAJO DESPUÉS DE TENER UN BEBÉ

Hoy vengo a hablar sobre la vuelta al trabajo, o mejor sobre mi vuelta al trabajo y lo que supuso para mi dejar a mi bebé con otra persona que no fuera yo.

Para esto os voy a poner en antecedentes. 
Mi marido y yo siempre habíamos querido ser padres y soñábamos que él tendría un buen trabajo, para yo poder pedir una excendencia y pasar el primer año en casa con mi bebé. 

Pero la triste realidad fue todo lo contrario. Cuando estaba embarazada de 6 meses, a mi marido le comunicaron que pronto tendría que marcharse de la empresa. Trabajaba para una empresa externa, con una concesión de muchos años. Pero esto, a veces, no es garantía de nada. Y de la noche a la mañana, mi marido y muchos más compañeros por toda España, vieron que sus trabajos de toda la vida, se iban al traste al entrar una empresa nueva y decidir que no quería a nadie de los que había antes.

Como os podéis imaginar, a nosotros nos cayó como un jarro de agua fría. Porque necesitamos los dos sueldos para poder tener todo al día. Le queda nada de paro y ya empiezo a estar nerviosa. ¿Qué será de nuestra familia?. Facturas, alquiler, comida,...
Mi marido luchó por quedarse, incluso se rebajó ante la nueva empresa. Pero el bacalao ya estaba cortado y repartido.

Yo trabajaba en el mismo sitio que mi marido. Imaginaros volver allí, cuando sabes todo lo que ha pasado. Pero tienes que hacer de tripas corazón y seguir adelante. Aunque el día que volvía al trabajo, si me apuñalan, no sangro.
Cuando entré allí, me encontré que la nueva empresa había contratado al hombre que había estado sustituyendo a mi marido en vacaciones,... Así que sumé dos más dos y vi que me daba el resultado que odiaba. Enchufe. Enchufe. Enchufe. Al ser el hermano de quién es, entró en el puesto que mi marido tanto le gustaba.

Así que nada, tuve que empezar a trabajar y seguir con mi horario de siempre. Solo trabajaba media jornada. De 2 de la tarde a 8 de la noche. Para muchos puede ser un turno estupendo. Pero para mi no. 
Por la mañana no tenía mucho tiempo de hacer nada. Quería estar más tiempo con la niña, pero por la mañana está más aletargada. A las 11 me prepararaba. Preparaba mi comida y salía de allí como alma que lleva el diablo. Eso sí, antes de irme, la teti para la peque nunca faltaba.

Lo bueno de que mi marido esté en el paro es que desde que empecé a trabajar, él se queda con la peque. No puede estar en mejores manos y yo puedo respirar tranquila y no pensar en qué pasará. Además, mi marido sabe que puede llamarme para lo que necesite. Así que ni conciliación laboral ni nada. Papi cuida de ella.

El problema seguía estando en mi horario. Siempre me había gustado el horario de la mañana. Así que consulté a ver si podía pedir el cambio. Incluso lo hablé con mi compañera. Para saber si le parecería bien. Obviamente no. Pues a ella le encanta su horario y además, tiene la vida montada a partir de este horario. 
También me dijeron que cuando llevas seis meses en el mismo horario. Automáticamente es tu horario y si la empresa no quiere y mi compañera tampoco, no tienen porqué darme ese horario. Así que mi gozo en un pozo. 

Son una serie de catastróficas desdichas que al final te dejan echa polvo, al ver que no puedes hacer nada. Solo seguir con lo que tienes y rezar para encontrar algo mejor.

Llevo tiempo en esta empresa. Con este horario y sobre todo, con este insulso sueldo. No me puedo quejar porque tengo trabajo, si no algunos se me tiran a la yugular por decir esto, pero este es mi blog, mi espacio personal y hago y escribo lo que me da la gana. Así que sí. Me quejo con todo lo que está pasando.

Mi marido ha hecho alguna entrevista. Aunque muy pocas, la verdad (menos mal que todo está yendo hacia arriba y estamos saliendo de la crisis). El pobre se desespera, porque quiere tener un trabajo y yo me desespero porque me encantaría pasar una temporada en casa con la peque. 

Y como no me gusta todo lo que está pasando. Decido buscar yo también trabajo. Parece ser que si tienes dos carreras, has trabajado desde los 23 años,.... No te quieren depende para qué puestos. Así que decidí hacer lo que muchos... Quitar los estudios superiores y hacerme pasar por una que no lee un libro ni aunque la maten.
Una semana después me llamaron para hacer una entrevista. Estaba todo mi ser puesto en que esto pasara, en que me dieran el trabajo y pudiera decir adiós. Pasé el primer corte y todo genial. A los pocos días me llaman para hacer una segunda entrevista. Directamente con las personas interesadas. La entrevista. Fui sincera y a lo mejor eso me mató. 
Así que decididamente, carreras fuera. Y no pienso ser sincera. Mentiré como una vellaca. A los dos días de hacer la entrevista, solo me enviaron un mail para decirme:

Siento comunicarte que... Dejé de leer después de esto.

Así que seguía atrapada en un trabajo sin futuro, con pocas horas para ver a mi enana y no pudiendo hacer nada. Porque me sentía y me siento, frustrada con la situación y me siento más frustrada todavía, cuando llego a casa y mi marido está "xof", porque siguen sin llamarle para ningún trabajo. 

Hace una semana, se me dio la oportunidad de ir a trabajar a otro centro, dentro de mi empresa y aunque al principio tenía reticencias, me lancé a ello. Y no porque me encante el horario, si no porque más horas, significa más sueldo y eso significa: poder seguir teniendo un techo. Así que ahora soy una currante más de 8 horas, 5 el viernes, que no tiene tiempo ni para respirar. Lo mejor de todo es que el día pasa volando. Ahora miro el reloj y me doy cuenta de que solo quedan 3 horas. Y cuando tenga tiempo de volver a mirar, solo faltará media. 

Mi conciliación laboral es inexistente. Porque la situación que nos ha tocado vivir no es nada favorable para ello. Mi conciliación laboral se la llevaron unos duendes y ya nunca más ha vuelto. ¿Tendré conciliación laboral si tengo otro hijo? Sé que es un sueño (tanto la conciliación como tener otro hijo). Sé que no podrá ser. Y lo sé, porque somos dos currantes que trabajan, no para vivir y disfrutar, si no para sobrevivir, pagar facturas y tener un techo donde nuestra hija pueda vivir. 


La vuelta al trabajo después de Carlota no ha sido tan dura como imaginaba. Por suerte está en las mejores manos del mundo y no paran de enviarme fotos. La vuelta al trabajo, solo se ha hecho cuesta arriba, por estar separada tantas horas de mi polluelo. Porque solo pienso en estar con mi familia. 

Creo que este verano aprovecharé al máximo estar con ella. Este año será el primero que vea el mar. El primero que vayamos a la playa. Algo bueno tiene que tener vivir cerca de ella. 

Y vosotros. ¿Habéis optado por la conciliación laboral? ¿Tampoco podéis como yo? 

1 comentario:

  1. Hola. en mi trabajo tampoco existe la conciliación laboral... es todo muy precario, cutre y casi ni saben que tengo hijos... prefiero contar poco de mi vida privada porque también hay puñaladas por la espalda y mucho enchufismo... para mi ir al trabajo es un suplicio pero es necesario para pagar las facturas... me encantaría quedarme en casa pero es imposible,.,, También hago como tu y en las pocas entrevistas que me convocan elimino mis estudios universitarios y doctarado... es una pena pero esa es la realidad que tenemos... esperemos que cambie rápido... Felicidades por conseguir más hortas de trabajo con lo que eso supone...

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