lunes, 8 de febrero de 2016

PUERPERIO. LO QUE NO NOS EXPLICAN

¡Hola mi gente! ¿Cómo habéis pasado el fin de semana? Nosotros con abuelos por un lado, abuelo por el otro y Carlota  tosiendo. Está bien, tuvo un pico de fiebre el viernes a última hora, pero nada durante el fin de semana. El problema es que ha empezado con una tos... en fin, que esta tarde me la llevo a la pediatra, quiero que la mire, tengo miedo de que sea faringitis. Parece que no termina de curarse :(

Pero hoy vengo a hablaros del puerperio y de lo que no nos cuentan cuando estamos embarazadas sobre él. Porque el puerperio es más que esas seis primeras semanas después del parto, donde nuestro cuerpo sufre grandes cambios con los órganos que se movieron durante el embarazo, porque empiezan a moverse y vuelven a su sitio... No es solo eso. Es mucho más, pues son las primeras seis semanas con tu bebé en tus brazos. Las primeras seis semanas que eres madre. Las primeras seis semanas donde te das cuenta de que lo que antes vivías era un sueño y que ahora estás de lleno en tu nueva realidad.

Lo importante durante este periodo es que te cuides. Aparte de cuidar de ese ser pequeñito que salió de ti, tienes que cuidarte tu. Pues es una etapa delicada, donde si la mami no está al 100% puede que tenga que ir al médico (posibles fiebres, sangrado vaginal más intenso de lo habitual, dolores en el bajo vientre o dolores intensos en las pantorrillas, muslos o pechos,...)

Como digo el puerperio es algo más que esto. La reciente mamá está dentro de una vorágine de sensaciones y hormonas que hacen que todo te lo cuestiones y empieces a pensar, en algunos momentos, que no eres buena madre.
Aixxx, amiga, si esto te pasa, por favor, no dejes que ese pensamiento se instale en tu cabeza. Busca a alguien con quién desahogarte, busca quien no te juzgue y simplemente te escuche. Te irá bien.
Porque sí. En el puerperio nos sentimos solas, nos sentimos apabulladas con la nueva situación, nos sentimos cansadas, agotadas, abrumadas. Búscale el sinónimo que quieras: No te sientes al 100% y todo es raro y diferente, juntando con eso tu malestar general por puntos, dolores, cansancio,... Puedes sentirte algo triste.

Yo cuento mi experiencia propia. El primer día que nació Carlota casi no la cogí en brazos hasta que llegó la noche, solo para ponérmela al pecho y es que estaba apabullada con los sentimientos que sentía al verla. Tenía ganas de llorar, por una parte de felicidad, por fin había llegado, por otro de tristeza, pues me miraba la barriga y ya no estaba allí dentro, con esa conexión tan especial que teníamos las dos. Además, me habían dicho que me iban a hacer una cesárea, yo ya tenía en mi mente el día que iba a nacer, y casi casi la hora y esta pequeña enanita se adelantó y movió todos los planes.
A eso le sumé que mi parto fue estupendo y rápido, pero que me pusieron tantos puntos y estaba tan cansada que hasta me sondaron 24 horas. Y las visitas, que menos mal que en el hospital vino casi todo el mundo y se quedó el tiempo necesario. Y luego que la peque no se enganchaba bien o no quería hacerlo o dormía demasiado o no dormía nada.
Y llegó el día de irnos a casa. Yo estaba loca de contenta, por fin a casa. Mi casa, nuestra casa, un nuevo hogar con otro integrante en la familia. Pero después cuando llegué a casa me entró el miedo, al día siguiente iba a estar sola, completamente sola. Mi marido no tenía los 15 días de permiso y la peque lloraba desconsolada porque no se cogía. Había que darle biberones con refuerzo y eso hacía que me sintiera lo peor de lo peor, porque no conseguía que se cogiera, con lo que yo había leído y casi estudiado al milímetro como para no conseguir una lactancia materna exitosa.
aquí el papi nos pilló in.-fraganti
recuperando sueño en una siesta
Entonces llegó el otro gran problema. El dormir. Hasta el día que nació la peque, yo era de las que dormían del tirón 6 o 7 horas y estaba fresca como una lechuga. 7 horas de puro sueño que no me despertaba ni un tren. Pero me tocó lidiar con uno de "esos" bebés que no duermen más de hora y media seguida. Me daba pena que el papi no descansara porque tenía que madrugar para ir a trabajar. Me levantaba de la cama y me iba al sofá a sacarme la teta para que la peque se durmiese. Llegaba momentos y noches en los que el sofá se convirtió en mi cama particular. Y es que al final encontré el cómo dormir más de hora  y media seguida: Ella tenía que estar en mis brazos y eso me mataba. Cuando llegaban las 9 de la mañana y el sol entraba por la ventana. Era el momento en que ella más dormía y era cuando mi sofá preferido y yo nos fundíamos en un profundo sueño de casi 3 horas.
Cada vez que me tenía que mover y coger a la peque era un mundo. Sobre todo la primera semana, porque entre los dolores de los puntos y toda aquella sangre que no paraba de salir no me sentía con fuerzas suficientes. Gracias que mi madre venía cada día a casa y me ayudaba. Siempre hacía la comida, siempre limpiaba un poco y es que parece una tontería pero eso para mi era un mundo. 
También agradezco que durante ese tiempo las visitas se limitaran bastante. No me sentía con fuerzas ni ganas de tener que hacer ninguna acción debidamente social para quedar bien y solo quería que la gente que viniese se sintiese como en casa para poder estar tranquila con la peque sin preocuparme de lo que llevo puesto, si me he peinado o hay bebida en la nevera. 

Los días me los pasaba encerrada con ella. Y la rutina, el tiempo, y la soledad hicieron que me sintiera todavía peor. Y es que se necesita tener gente que te escuche, que no te juzgue, ni tampoco te dé consejos. Simplemente que esté ahí. Y al fin llegó en forma de mi mejor amiga. No tiene hijos, tiene "sobrinillos" como dice ella. Y es que Tita Sandra siempre ha sido así conmigo, escuchar y no juzgar. Escuchar y no dar consejos vanales que no se piden. Ella se espera, ella te escucha y es que cuando pasa algo así, la madre, en este caso yo, me sentí aliviada, me sentí mejor y vi que podía con ello, que todo el problema derivaba en que no podía con todo y hasta que no me sintiera al 100% tenía que pedir que me ayudaran y así lo hice. Hablé con mi marido y mis padres, los más allegados. Les pedí que me apoyaran en la lactancia materna aunque era dura. Les pedí que me ayudaran en el día a día y que no me anularan como reciente madre por pensar que ellos lo harán mejor, pues no hay nada mejor que el instinto.

Vivan las ojeras
Durante el embarazo, sobre todo si es el primero a las futuras madres se nos mima y se nos trata entre algodones. Es una etapa en que la mujer sigue teniendo su autonomía personal, aunque con alguna limitación, pero eso no nos frena, ni nos hace darnos cuenta de lo que nos vendrá encima el día que tengamos a nuestros pequeños en brazos.
Pero el nacimiento del pequeño hace que nos tiren un vaso de agua fría a la cara y nos despierte. Nos demos cuenta de que es un ser vivo que necesita toda nuestra atención las 24 horas del día, que depende de nosotras para todo y eso hace que la madre se dé de bruces, que nos demos cuenta de que no es tan idílico como pintan en las películas o series que siempre hemos visto. Nuestra razón deja de funcionar y el instinto aflora. Los sentimientos están a flor de piel y por eso, si estás cerca de una madre reciente, cuídala, mímala y sobre todo siente una gran empatía para saber por lo que está pasando. No juzgues a la primera de cambio, no des tu consejo y listo, porque eso no ayuda.

Si la madre reciente siente, falta de sueño, apetito cambios repentinos de humor, muchas ganas de llorar, sentirse mal consigo misma, sin ganas de estar con el bebé, ... ve al médico, habla con él, dile como te sientes. Antes de que entres en una depresión postparto que acabe con tu autoestima y tu forma de ver la vida, antes de que te tengan que medicar, que no quieras estar con tu hijo, antes que pase cualquier cosa que no sea buena ni para ti ni para tu retoño. No lo pienses, ve al médico. Porque desgraciadamente, la línea que separa una cosa de la otra, es muy fina y podemos caer en cualquier momento. Pide ayuda, no te lo guardes. Yo lo hice y exploté. Sé que no volverá a pasar y es que pasado un tiempo, cuando el bebé y la madre se sincronicen, cuando ella vea que tiene ayuda que puede hacer más cosas y se sienta con un cuerpo mejor y más tranquila todo traerá una normalidad y un saber estar, que la madre agradecerá.

Tardamos 3 meses en que la peque durmiera del tirón más de tres horas. Pero vi la luz al final del túnel. En el momento en que pedí ayuda, me sentí mejor. Me sentí arropada y no sola. Me sentí que podía con aquello y que todo había sido porque tanto mis hormonas como mi cuerpo me habían jugado una mala pasada. Cuando los puntos fueron cerrando, cuando mi cuerpo volvió a la normalidad, cuando me sentí mejor físicamente, entonces y solo entonces, pude disfrutar del todo de mi maternidad. 

10 comentarios:

  1. Hola. siento leer que te sentiste sola y triste en esos primeros meses despues de tener a tu peque. Cada mujer es un mundo pero es normal porque tu te encontrabas décil y sin fuerzas y estabas haciendo un super esfuerzo en cuidarte y cuidarla... Seguimos en contacto

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    1. La verdad es que me sentí así unas semanas. Sobre todo las dos primeras, en que la lactancia todavía no estaba establecida. Parece que el pequeño-gran logro de que la peque se enganchara correctamente y comiera, hizo que me sintiera mejor. Y es que creo que son momentos difíciles porque de pronto nos damos cuenta de que tenemos a un pequeño ser en nuestros brazos que necesita y demanda toda nuestra atención y el cansancio y el dolor hacen mella día a día.
      Gracias por pasarte :)

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  2. Gran post. Ahora me siento un poco así. Es normal. Y sé que pasará, pero ahora mismo se hace todo un mundo. Sobretodo lo paso mal por las noches y aveces pierdo la paciencia... pero mi marido también trabaja muy pronto y no puedo estar molestandole... tengo una situación complicada, con mi madre no puedo contar y mis suegros viven lejos, y sé que parte de mi familia estaria juzgando todo, con lo cual me veo sola pero en parte lo prefiero... no pensé que fuera a ser así, pero si me sigo viendo asi iré al medico, pero que no quiero estar mal con mi niña y con mi marido. En fin, poco a poco. :)

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    1. Gracias! Es normal que te sientas así. La verdad es que tu fuiste parte de la inspiración al leerte con todo el tema de la lactancia y como te sentías.
      Lo de perder la paciencia.. aixx, yo la sigo perdiendo hoy día, así que no te preocupes, que no estás sola en eso.
      Es una pena que tengas una situación así con los tuyos. Pero si ves que la familia, sangre o política, no puede ayudarte, te recomiendos dos cosas, si me dejas: La primera es que busques entre tus amistades alguien con quien desahogarte, como hice yo con mi gran amiga Sandra y la segunda es que busques un grupo donde puedas ser tu misma, donde no se te juzgue. Ya no solo en el mundo 2.0 si no en el día a día. Seguro que así te sentirás mucho mejor.
      Igualmente, ya te lo dije y lo repito: Sé por lo que estás pasando, así que aquí me tienes. Yo no soy nadie para juzgarte, y por eso pienso que si necesitas de mi ayuda, ahí me tendrás. :)
      Saludos!

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  3. Mi puerperio fue una etapa sombría, tuve un postparto largo y complicado. Mi marido tuvo que pedir vacaciones porque mi madre se habla roto el brazo y mi padre tenía que ayudarla, aunque también nos ayudó mucho. No puedo decir lo mismo de mis suegros, que sólo me hicieron tuppers el primer día y sólo venían de visita. Me encontraba mal y me asqueaba a menudo. Suerte que ya pasó y lo veo lejano, pero es una etapa en la que la mujer necesita estar muy acompañada y ayudada para superarlo mejor. Besitos!

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    1. Es una pena que la mayoría de nosotras nos sintamos así. Es una pena que tus padres no pudiesen ayudarte y que tus suegros, bueno... sean así.
      La mujer debe estar acompañada y no solo por la pareja, que es la persona más importante en esos momentos, si no que también la madre reciente debe buscar su sitio: un grupo donde poder acudir, poder hablar y que no se le juzgue, un grupo en el que pueda ser ella misma y donde pedir consejo, siempre y cuando no se avasalle y los consejos se tomen bien. Porque a veces pensamos que un consejo es un ataque y las personas que te aprecian te lo dicen porque te quieren.
      Simplemente creo, y por eso escribí este post, que cada mami reciente que hay, debe buscar su sitio con otras mamis que pasen por lo mismo. Así el puerperio, podrá ser una etapa menos difícil. Yo al final encontré mi sitio, a mis mamis queridas y sinceramente, no las cambio por ninguna otra, porque mi pequeña tribu es genial.
      Saludos y gracias por tu comentario

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  4. Imagina un mes con un bebé en casa y otro en neonatos... O un siguiente post-parto con dos "bebés" de dos años y que cuando empiezas a saber gestionar una familia con 3 niños ingresan al bebé una semana por bronquiolitis.

    Aishhh los post-partos... Si como mínimo la gente supiese que no hay que juzgar y que las madres simplemente necesitamos que nos respeten en nuestros tempos y decisiones las cosas serían menos complicadas.

    Mensaje para todas las mujeres del mundo: si no os apetecen las visitas les echáis, si la madre/suegra/vecina del quinto se mete o quiere aconsejar se la corta y tan amigos todos, y quién no pueda entender que una está cansada, jodida y desubicada que no se meta.

    Un besote guapi!

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    1. Amén a tus palabras. Todas tenemos situaciones que a veces nos superan. La verdad es que yo de las visitas es imposible que me queje. Pero sí eso de sentirte juzgada y de que todos quieran decir la suya y no te dejen tomar tus propias decisiones. Y es que no se dan cuenta del daño que hacen.
      MUAS! Y mil gracias por tu comentario

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  5. Hola!!
    Me ha gustado que lo escribas. En realidad, son muchas las emociones y los sentimientos que se pueden sentir en esos días. De hecho, no todas lo vivimos igual. Lo que si es común, es el hecho de que cuando estamos embarazadas, lo tenemos "controlado", y al dar a luz, asoma un atisbo de nostalgia por no estar embarazada con una alegría absoluta por tener a tu bebé, pero también con inseguridades y preocupaciones por hacerlo bien junto a agotamiento por pérdidas de líquidos, falta de descanso y esfuerzo.

    Si se junta con falta de comprensión y apoyo en las tareas del hogar, puede se un inicio delicado. Lo que no debemos olvidar nunca, es que todo eso debe quedar en el "olvido", pues las emociones y necesidades del bebé, deben quedar por encima de las nuestras. Un saludo!!

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    1. Muchas gracias por tus palabras.
      Yo creo que el problema de muchas es que ese "control" que podríamos tener en nuestra vida desaparece en el momento del parto y es cuando nos damos cuenta realmente de lo que tenemos entre manos y debemos hacernos a la idea. Somos responsables de otra persona, de otra vida, que solo depende de nosotras y que debemos hacerlo bien, no queremos fallarle, ni a él ni a nadie. Y todo esto se junta con tus sentimientos, culpas, miedos,... Y claro no ayuda si no te sientes querida y acompañada :)
      Saludos!

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