viernes, 9 de marzo de 2018

COLEGIO. DIETA VARIADA.

Una de las cosas que más me preocupaban cuando buscábamos colegio para la peque, era el tema de los menús escolares. Había leído de todo y contando que siempre se quedaba a comer quería que tuviera una alimentación lo más variada posible. 

Y debo decir que es una de las cosas que me tiene más contenta. En el cole de mi hija no hay día de fruta, porque todos los días hay fruta. Solo dos o tres veces al mes tienen un postre que no es fruta y suele ser yogurt natural, así que no me parece nada mal. 

La verdad es que la peque es una gran comedora de fruta, verdura, legumbres, pero no le hace ascos a un buen dulce, para qué negarlo. No sé si es porque durante el embarazo me dio por comer fruta o porque la come desde bien pequeña,  pero nunca le hace ascos cuando se la ofrecemos (compota de manzana o fruta triturada desde el primer día dice que no. Ella se la come a trozos). Por supuesto tiene sus preferidas, como el melón o la sandía. Pero tuvo una buena temporada en que su desayuno era solo plátanos.

Como digo, en el cole sigue una dieta variada, en la que la verdura, carne y pescado son las protagonistas. Pocos días tienen pasta y otros pocos legumbres y es que mi medio limón me dice muchas veces que le encantaría ir a comer al cole por la variedad, recuerdo que un día vino toda contenta y me dijo: mama hoy he comido arroz negro y me lo he acabado todo.

Todo esto no da mucha confianza. Como mi medio limón va a recogerla al cole cada día, se conoce tanto a las profesoras como al personal de comedor y estas siempre le dicen lo bien que come la niña. 

Otra cosa que tiene el cole es que les dejan repetir. Algo que me sorprendió y es que justamente esta mañana su padre le ha dicho: Hoy te tocan lentejas para comer y ella rápidamente ha contestado: Me voy a pedir dos platos. (Y es que es uno de sus platos favoritos).

Nunca hemos tenido problemas en que fuera más o menos comedora. Sinceramente, muchas noches solo quiere un par de salchichas de pollo o un poco de crema de verduras, o un plato de sopa. Pero con eso, yo ya estoy tranquila. Y sí, ha tenido días de esos en los que parece que todo se le pone en contra y no quiere ni ver la comida. 

¿Qué hacemos en esos casos? Nada. Si no quiere cenar, pues que no cene. Sé que cuando tenga hambre nos lo pedirá.

Cuando salimos a comer fuera es una gozada. Y todo gracias a la variedad de comida que ha probado y que le gusta. Porque por mucho que los restaurantes ofrezcan su menú infantil, pocas veces hacemos uso de ello, porque su oferta es mas bien pobre, no salimos de los macarrones con tomate y pollo empanado y aunque a la peque el pollo le gusta, la pasta es de las cosas que más le cuesta comer y al final siempre come de nuestra comida.
Me parece genial que en los restaurantes se pueda tener una oferta infantil, pero no podrían poner algo más?
Con deciros que una vez nos fuimos de boda y se puso a llorar porque ella quería comer como yo y le habian puesto pasta con una salsa a base de tomate. Tuve que darle de mi pescado para que pudiera cenar y lo peor fue la camarera, preguntándome por qué no se comía su plato. Respuesta rápida: Porque no a todos los niños les gusta la pasta.

En el cole se toman muy en serio la alimentación y me alegro al pensar que siempre tiene su pieza de fruta para terminar esa gran comida. 

La etapa del crecimiento es importante llevar una dieta variada en la que la fruta y la verdura tengan un peso considerable. 
La fruta está constituida básicamente por fibra y vitaminas. Nutrientes esenciales que garantizan un buen crecimiento físico.

Pero con esto no vengo como la mejor madre del mundo que no le da nada de azúcar a mi hija. Ya sabéis que no soy de extremos y me parece bien cuando, a veces, se come algo diferente, aunque no sea (del todo) políticamente correcto. 

Me tomo muy en serio la alimentación de mi hija y por ello siempre intento que coma variado y no repetir muy amenudo los platos (aunque el pollo es la carne que más abunda en casa). Si para picar entre horas, un día no le apetece una fruta, no me tiro las manos a la cabeza ni la obligo (creo que lo de obligar tiene el efecto contrario a lo que realmente se quiere) y si me pide, por ejemplo, unas galletas con chocolate, pues se las doy. Es verdad que muchas veces, intento que sean caseras, pero también tenemos de las compradas.

Pienso que no todo se tiene que llevar al extremo y si ella tiene una dieta variada y equilibrada, porque un día tome azúcar no la voy a matar. Estamos demonizando ciertas cosas que para mi no se deberían tratar así. Es verdad que los productos industriales están llenos de azúcares, grasas saturadas,... Toda la vida han estado así, pero antes comíamos más casero. Si en mi casa seguimos con lo casero (la comida de cuchara es nuestra preferida), ¿por qué no comernos un helado, galletas o chuches un día que nos apetezca? ¿Realmente os parece tan malo? 

Creo que llevados al extremo sí que lo son, pero no se debe demonizar tan a la ligera.


2 comentarios:

  1. Nosotros estamos muy contentos con los menús mensuales de los coles de los peques y sobretodo con la iniciativa del colegio de la peque en la cual por la mañana tiene que llevar fruta y para la tarde, antes de salir, un bocadillito a poder ser...

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    1. Es muy importante hacer una dieta variada. En el cole de la peque comen cada día fruta y verdura. La verdad es q hasta pueden repetir y estamos muy tranquilos porque además conocemos a la cocinera y sabemos qué productos traen

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