martes, 3 de abril de 2018

CRIANDO A UNA PEQUEÑA CONSENTIDA

Desde que la peque nació, tuve claro que le querría dar todo aquello que yo no pude tener, pero siempre, enseñándole el valor de las cosas, del esfuerzo y sobre todo de que el dinero no crece en los árboles.

Desgraciadamente, mi medio limón y yo, laboralmente hablando, no tenemos mucha suerte. Yo tengo trabajo (y parece que mi situación mejora), pero él ahora mismo está en el paro, pero aunque no estuviera, nuestros sueldos, juntos, era como el de uno solo. De ello tenemos que sacar para pagar facturas y primera necesidad (como comida). Pocas veces nos damos un capricho y el mes que lo hacemos, al siguiente, podemos renquear un poco. Además, recibimos algo de ayuda para poder llegar a fin de mes, porque os digo yo, que si no, no llegamos, por muchos malabares que hago con las cuentas.

Hay una cosa que siempre hemos tenido clara a la hora de tener a la peque, y era el colegio donde queríamos que fuera. Yo me enamoré del sistema educativo de ese colegio desde que lo conocí y encima, cerquita de casa. Pero el cole es concertado, así que una pequeña parte del sueldo se nos va en su educación, sinceramente es lo que menos me importa, pero significa que lo poco que podíamos a ahorrar para un caprichito, ahora no lo tenemos.

Así que tampoco tenemos dinero para que alguien nos la cuide por la tarde (hablo de cuando mi marido tenía trabajo). Y como no podemos conciliar con los horarios que tenemos (o mas bien teníamos), muchas veces, por no decir cada día (entre semana) teníamos que tirar de los abuelos (maternos) para que nos la cuidaran hasta que uno de los dos (yo), llegara a casa.

Sé que los abuelos están como locos con su nieta. Es la niña de sus ojos y se les nota, solo hay que poner un barreño debajo de su cara cada vez que hablan de ella, porque un día con la baba, salimos nadando. Yo me siento orgullosa de ello y sé que, ya que a mi no me pudieron dar muchas cosas (porque económicamente estaban como nosotros ahora), quieren compensar con dinero esa carencia. Pero no me parece bien.

Os explico el tema en profundidad lo que nos estuvo pasando mientras mi medio limón tenía un trabajo de tarde.

La abuela iba a buscarla al cole cada día. Y cada día pasaban por una tienda o bazar y la peque se encaprichaba de algún muñeco o juguete. Sin pensárselo, la abuela se lo compraba y la niña tan feliz.
¿Qué pasaba con ese juguete al día siguiente? Que se había olvidado de él, porque volvían a pasar por una tienda o bazar, donde veía uno nuevo y lo quería y, por supuesto, la abuela se lo compraba.
Si eso pasara de vez en cuando, de verdad que no me importaría, pero pasaba cada día. Cada día de la semana que ella iba a buscarla. Así que imaginaros el panorama cuando mi medio limón o yo íbamos a recogerla. Sí o sí quería algo y nosotros no se lo comprábamos. Nos armaba el cirio del siglo, se cabreba, lloraba y gritaba. Daba igual que le intentaramos explicar algo, porque no lo entendía. Y es que el día que no tenía un peluche nuevo, tenía un muñeco de goma pequeño, si no un huevo kinder (mejor no os hablo de los dichosos huevos, porque no se los come, ella ese chocolate lo odia, ella quiere lo que hay dentro).
Día tras día tenía un juguete diferente.


Entonces llegó el momento de que su padre se quedó en paro. Las cosas cambiaron, mi marido empezó a ir a recogerla al colegio cada tarde. Y como no, se la liaba cada día. Él no lleva un duro en la cartera y cuando digo ni un duro, es que por no llevar, no lleva ni 10 céntimos. Así que la niña quiere un juguete nuevo. El padre le dice que no puede porque no tiene dinero y porque no le parece normal que se le compre algo cada día y entonces la peque estalla en una señora rabieta. De esas de grito, lloro y me paso 20 minutos de reloj llorando y moqueando por las esquinas.

Como digo a la peque por mucho que se lo quieras explicar, no lo termina de entender, pero cuando quieres hablar con la abuela eso sí que es darse contra una pared. Su frase favorita es: los padres están para educar y los abuelos para malcriar. Pues sí, ella sigue esa regla a raja tabla. El problema... que tenemos a una pequeña consentida. En cuanto ella ve una sola lágrima en la peque, corre rauda y veloz a comprarle algo, para que no llore más. La niña consigue lo que quiere después de la rabieta y cuando llego yo, lo primero que hace es enseñarme su nuevo juguete y dejarme claro quién se lo ha regalado.

No sé si con estas palabras os puedo transmitir la impotencia y la rabia que siento. Pero es así. Me siento mal, muy mal. Porque ella ha pasado por la misma situación en la que estamos nosotros y, es verdad, no tuvo tanta ayuda como nosotros, pero de ahí a socabar nuestra autoridad, no me gusta.  Me siento mal, porque no puedo darle a mi hija algún capricho, pero ella sí, le da mil, y si le diera uno de vez en cuando, de verdad que no me quejaría, pero es cada día (llueve, haga frío, sol. Se porte bien o se porte regular. Da lo mismo, ella se lo lleva. Y ya no digo nada cuando cae enferma, que sí o sí tiene un regalo).  
¿En qué posición me deja a mi como madre?

¿Qué pasa cuando vamos al supermercado, pide una chuche y le decimos que no? Antes, no pasaba nada. Le dabas una fruta y la niña más feliz del mundo. Ahora... como no le des la chuche, rabieta al canto. Porque esta es otra... la alimentación. Quiero que mi hija coma de todo y que se coma un sugus de vez en cuando me da igual, pero que yo digo que es uno a la semana y ella le dé uno cada día, a mis espaldas me repatea. Y es que ahora la peque empieza a hablar con todas las consecuencias. Y así es como nos enteramos de todo lo que nos esconde.

Lo peor es cuando mi marido le pide que no le compre nada más. La respuesta es rápida y sencilla: Le compro lo que me da la gana y mientras tenga dinero le compraré todo lo que ella quiera.

Así que lo único que pienso es en que estoy criando a una pequeña consentida y esto se me va de las manos. Una niña que no le da valor a las cosas, no le da valor al esfuerzo de sus padres, no le da valor absolutamente a nada y que cuando oye la palabra no, se monta la de San Quintín.

Quiero poner límites, pero no solo a mi hija. También a la abuela. ¿Pero cómo hacerlo? Y lo pregunto en serio, porque ella siempre nos hace el "favor" de cuidar de la niña si nosotros, por trabajo no podemos. Pero no puede ser que la críe con todo esto.

21 comentarios:

  1. Yo lo hice con mis padres... Caso? 0... Espero que tengas más suerte que yo...

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    1. Pffff si es que ese es mi problema. Que caso 0 y no sé cómo atajarlo.

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  2. Pufff... menudo percal. Pero ni hablando en serio con ellos? Jolin es que vaya situación que os ponen. No entiendo que no os ayuden y os respeten. Espero que de verdad puedas poner limites por que es una situación horrible.
    Nosotros como nos vemos cada 15 días... es verdad que a veces le tienen algo pero se lo decimos y a la siguiente ya no compran nada. De momento y desde que hablamos con ellos suelen respetar nuestra manera de educar a la niña... pero vamos que a veces siguen haciendo lo que quieren. Mucho ánimo!

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    1. Lo he intentado. El problema es que mi padre ha tomado conciencia y la verdad es que no le compra nada. El problema es ella. Cuando lo hemos intentado se cierra en banda y ataca.
      Eso me pasa con mis suegros, que nos vemos cada 15 días, aunque igualmente tampoco son de agasajar a la peque con nada en general.

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  3. Bufffff... qué situación más difícil. A mi me crió prácticamente mi abuela porque mi madre trabajaba y mi padre no estaba, y aunque a veces mi abuela se pasaba un poco, siempre respetó la manera de educar de mi madre. Chocaban mucho porque mi madre era muy estricta y mi abuela siempre fue muy laxa en la educación, pero al final se hacía lo que mi madre decía.

    Yo creo que el problema principal es la relación entre tú y tus padres (o tu madre específicamente). Parece que no ha aceptado que eres una mujer adulta que toma sus decisiones y lleva su vida y la de su familia como ella quiere. Es posible que debas trabajar este tema con ella y decirle cómo te hace sentir que infravalore tus capacidades y no respete las decisiones que tomas como adulta y como madre. Hazle entender cómo te duele eso y lo mal que te hace sentir a ver si se pone en tu lugar y mejora un poco la situación.

    Muchos besos!!!

    Maribel.

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    1. Hace tiempo se lo dije a una amiga. El problema es que me sigue viendo como una niña. Y lo peor es que cuando tomo una decisión, está ella ahí para contradecir o decir la suya, diciendo que ella es mi madre y que debo hacer lo que me dice. Un día, hace algún tiempo me harté y se lo dije. Soy adulta, soy madre y eso lo tiene que respetar. Parece que conmigo ya se corta, pero sigue haciendo de las suyas con la niña. Le da tantas cosas que la niña se piensa que le podemos comprar de todo cuando a ella le apetezca y no es así, al contrario y quiero cortar este grifo, porque me gustaría que tomara conciencia de las cosas y de lo duro que puede ser a veces y que para conseguir algo hay que trabajar y esforzarse. Que además le dé valor a lo que le rodea, algo que ahora mismo no hace.

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  4. Yo creo que te va a costar más poner los límites a la abuela que a la peque, porque es así. Es cierto que está bien (yo lo creo así) que la consienta un poco pero no a estos extremos. Ella sobre todo ha de respetar vuestra opinión y vuestra forma de educarla. A ver si tienes suerte y te escucha.

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    1. Sí, sí. A la peque hace unos días que se los he puesto y es lo que hay. Lo está llevando bien y va aprendiendo. Incluso le he quitado juguetes, con los que no juega, para que vea que con menos se es feliz igual o más.
      Pero ella no hace caso y lo hemos intentado, hemos intentado que vea la situación y lo peor es que en su momento ella pasó lo mismo con mis abuelos y aún recordándoselo, no sigue nuestras indicaciones.

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  5. Bueno, lo primero de todo es que vosotros no estáis criando a una consentida. La está haciendo así la abuela. Y la entiendo, porque mi madre es igual. Pero con ella no tuve el problema porque vive lejos de mí y, cuando hemos pasado unos días con ellos y mis hijos vuelven pidiendo de todo por esa boquita y si no rabieta... yo les suelto la frase de... yo no tengo dinero se lo pides a la abuela cuando la veas. Pero no te sirve porque la ve todos los días.
    Entonces te cuento lo que hice con mi suegra. Yo la veía como socavaba la autoridad de su hija (y de la otra nuera) cada vez que se quedaba con sus respectivos hijos y yo no quería eso para los míos, así que cuando llegó el momento de incorporarme al trabajo y necesitar ayuda le dijimos que sólo se los quedaba ella si le pagábamos y para que hiciera lo que nosotros queríamos y a nuestro modo. Si no estaba conforme ya buscaríamos a otra persona. Así, no se ha quedado con mis hijos, hasta que ha accedido a cumplir nuestras pequeñas rutinas (que tampoco son tantas). Y sin tener que pagarla, que se moriría si lo hiciéramos ;) Espero que te sirva de algo mi experiencia

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    1. Es una opción estupenda y es la que nos gustaría tener, pero en estos momentos no tenemos cómo pagar a nadie que la cuide y menos a ella. Por eso, estamos, en cierto modo, atados de pies y manos.
      Me gustaría que viera que necesitamos que la niña aprenda ciertos valores y si ella hace esto, dificilmente lo hará.
      Lo único que nos queda, en el momento que sí tengamos dinero, que una persona externa cuide de ella.

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  6. A ver, desde mi experiencia, has de hablar con la abuela y explicarle la situación, sin reproches, solo exponiendo lo que pasa y que debéis trabajar juntos. Si no entra a razones, te digo lo que hice yo, restringir las visitas una temporada (en mi caso funcionó en ambas partes), y ser firme, si no hay dinero para lujos no hay dinero para lujos y punto. Paula tiene tres pares de abuelos, y tuve que ponerme seria, cada vez que venía de ver a alguno traía un juguete nuevo, y eso no es bueno. Ella sabe que con nosotros no va a conseguir nada, y lo intenta. Es duro, no te lo voy a negar, pareces la mala de la peli siempre diciendo no, pero es lo que hay.
    Saludos!

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    1. De verdad que lo hemos intentado, hemos hablado con ella, a las buenas, pero cae en saco roto y no quiero llegar a decir, pues ahora verás menos a la niña. Pero si no me queda más opción, tendremos que hacerlo.

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  7. Qur situacion mas dificil. En casa la abuela no malcria las riñe mas que yo y me pasa que a veces las riñe mas de lo que me gustaria

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    1. Nosotros justo lo contrario. No se le riñe (bueno, el abuelo sí, pero llega la abuela, dice que no pasa nada y ale, se acabó la riña).
      La verdad es que son situaciones difíciles y más cuando creo que son ellos los que han pasado por cosas parecidas y deberían sentir más empatía.

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  8. Es complicado. En parte cuando decides dejarla a alguien de la familia hay que asumir que la cuidarán con sus cosas y tampoco se les puede exigir algo distinto pues no es su trabajo. Sin embargo te entiendo y quizás si con hablarlo seriamente no basta podríais intentar buscar a alguien de la familia diferente con quien pactéis desde el principio la educación que queréis darle. Con tus padres es complicado porque ya se han acostumbrado a otra cosa. Mucho ánimo!!!

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    1. Claro! Yo entiendo que como se queda con los abuelos, en su casa no les puedo exigir algo que no es su trabajo. Y nosotros no somos de esos super tajantes, pero nos gustan que haya ciertas normas y ciertos límites, porque si no luego se cree que puede hacer lo que quiera donde quiera y como quiera.
      Lo hemos pensado, pero el resto de la familia, los otros abuelos, no están cerca y ya cuidan de su otro nieto y no van a coger el tren para venir a recogerla y cuidarla.
      Saludos y gracias por el consejo.

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  9. Te entiendo y es que a mi me pasa algo parecido, mis hijos van 1 dia a la semana a comer a casa de mi suegra y siempre le pedían chuches a ella y ella por no quedar mal les compraba, después al ir a recogerlos siempre salían con su bolsa de chuches y yo le dije que no lo hiciera, porque tienen caries y me costará un riñon que quieran ir al dentista y aún más pagar las curaciones, y es que de verdad es un pastón. Así que ahora no les compra chuches, pero les da turrones sí los compra por montones y la verdad menos mal que solo es un dia a la semana porque si no ya estaría de los nervios, me gusta que esten con mis suegros pero sin dulces de por medio.

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    1. Madre mía.... nosotros en cuanto a comida no será tanto. Es verdad que le da chuches a veces, pero sinceramente no se pasa. Aunque preferiría que no le diera, porque un sugus o un chupachups, pues se lo puede ahorrar. El problema viene cuando tiene un jueguete nuevo diario y cuando digo diario, es así diario. No puede ser, porque no le da el valor que se merece ni ese ni ningún juguete.
      suerte y muchos animos! como dices, menos mal que solo es un día a la semana

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  10. Esta misma “batalla” tengo yo con los abuelos de mis frutitos cada día!!! Es una pereza absoluta!!!! Ya he desistido! Pero es verdad que esto les convierte en niños consumistas l, caprichosos y que no valoran las cosas 🤦🏻‍♀️ Mi suegra además siempre les da chuches y esto me pone de los nervios. En fin... para qué hablar!!

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    1. Exacto! Son niños consumistas que no valoran nada de lo que tienen. Les da igual que se rompan, saben que tendrán más.
      Y lo de las chuches, pues qué decirte, por aquí cae alguna de vez en cuando, pero ojalá no lo hiciese, porque además es una niña que le encanta la fruta y entre horas eso o un yogur y es feliz, pero con sus abuelos no. Siempre le cae la chuche.

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  11. Ufff....tema conplicado. Yo entiendo que los malcrien si los ven de vez en cuando, pero si es muy a menudo forman parte de su educación y no es buena idea. Te recomiendo que te plantes, porque los niños no son tontos y saben por donde apretar la tuerca más.
    Un abrazo, ya nos contarás como acaba la cosa :)

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